Ahí se va.
Se va sin despedirse. Se va sin decir adiós.
Se va dejando atrás su sombra. Se va dejando huecos nuestros abrazos.
Se va mojando nuestros ojos, llenándolos de lágrimas.
Se va. Se va y no mira atrás. Sabe lo que deja. Sabe que no va a volver.
Se va. Se va cada vez más lejos de nosotros. Cada paso lo aleja más del suelo.
Se va. Se va dejando atrás el letargo.
Se va a donde iremos todos.
Seba se va y me gustaría desearle: “Que en paz descanse”
martes, 6 de abril de 2010
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