martes, 20 de abril de 2010

12:34

-Uno por favor.-
-50 pesos.- Me dijo.
Miré mi billetera y busqué a Sarmiento. Se lo cambié por el boleto. De los papeles impresos que intercambiamos, creo haberme llevado el mejor. Casi cualquier cosa en este mundo supera a un retrato suyo.
Caminé hasta el andén y me senté en un banco cercano a las vías. La estación estaba vacía y eso me asustaba un poco.
Miré mi reloj. Doce en punto. Faltan treinta y cuatro minutos.
Decidí que era un buen momento para que el humo de tabaco que quemaría baile con mis pulmones.
Al terminar el vals me sentí satisfecho. La música se llevó de paseo a mi ansiedad, pero sólo momentáneamente.
Cuando ella volvió, todavía faltaban varios minutos.
Miré a mi alrededor. Seguía siendo la única persona en el andén. Las boleterías ya habían cerrado, llevándose a los trabajadores a sus casas. Ellos apagaron las luces antes de partir. Ahora sí que estaba asustado. Para calmarme, imaginaba escuchar al tren llegando a la estación.
Sabía que no era real, pues faltaban quince minutos todavía, y nunca se ha registrado un caso en la historia en que lo esperado llegue antes de lo previsto. Excepto la muerte, claro.
Escuchar a la madera deshincharse entre el chirrido de los roedores y el canto de los grillos me alteraba, por lo que decidí colocar los auriculares en mis oídos. Sigur Ros siempre me ayudó a relajarme.
La espera se hizo más amena. Cuando pude ver la luz acercándose desde lo lejos y escuchar el ruido torpe más fuerte que la música, supe que pronto estaría de vuelta en casa.
El tren se acerca, pero viene muy rápido. Decidí acercarme a las vías y mover mis brazos para avisar que aquí estoy. Listo para abordar, boleto en mano y liviano de equipaje. Está llegando y no disminuye la velocidad.
Aturdido por el ruido y despeinado por el viento quedé cuando pasó de largo sin siquiera amagar a parar en la estación, como correspondía.
Parece que voy a pasar la noche acá. Noche larga me espera, así como yo esperé las 12:34.
Mañana volveré a casa. Mañana está lejos, y mi casa también.

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