Me sorprendiste de tantas maneras anoche que no podías haber hecho otra cosa por la mañana. Yo esperaba que salieses por la puerta y quedé boquiabierto cuando te vi hacerlo por la ventana. Creo haberme dañado la quijada cuando te vi abrir las alas.
Mudo te miré desaparecer en el horizonte, sabiendo que nunca volvería a verte tan linda como hoy.
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