martes, 18 de mayo de 2010

Franqueza de metamorfosis

No pensé en vos ni un instante. Podría decirse que fui egoísta, pero tampoco estaba pensando en mí.
Cuando te tuve, en mi mente sólo estaba ella. Pegada a mi cuerpo estabas vos. Ella estaba lejos, cumpliendo otros sueños. Su cuerpo estaba lejos, pero ella todavía habita mis deseos.
Quise complacerla a ella y te toqué como a ella le gusta; si la pasaste bien, fue un curioso accidente.
Disfruté complaciéndola en tu cuerpo. Disfruté como complaciste el mío sin saber lo que ocurría. De haberlo sabido, supongo, no te hubieses esmerado.
Culpable de haberte engañado. Culpable de intentar engañarme. Me quedo con la mentira que me hubiese gustado creer. Hubiese querido creer que me entregaba a vos y que compartiríamos el momento.
El momento fue mío para su ausencia. Su ausencia es todo lo que me dejó y fue lo único que pude compartir con vos.
No fui franco entonces, pero siento la necesidad de serlo ahora. Ahora que no cambia nada. Ahora que tu cuerpo fue mío para que yo hiciese mi voluntad con él. Ahora que te dejé salir por la puerta. Ahora que dejaste de ser mujer y te convertiste en un acto de injusticia.

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