martes, 9 de marzo de 2010

Visita

Hoy al despertar me di cuenta que anoche tampoco me viniste a visitar. Quisiera que lo mantengamos así por un tiempo. No sé cuanto, pero no quiero esperar tu visita esta noche.
Reconozco que tiempo atrás tuve mis fantasías al respecto, pero fueron sólo eso, fantasías. Fantaseaba con que me visites, o que visites a otras personas; pero aprendí que solés hacer las cosas a tu manera. A veces te llamamos gritando con todo el aire de nuestros pulmones, y nada; otras veces te ignoramos y nos sorprendes con tu visita. En algunos casos obtenemos el resultado esperado, pero tan sólo por decisión tuya.
En un futuro, espero lejano, cuando me visites te voy a preparar un café. El más rico que hayas tomado; también voy a comprar facturas, espero que te gusten las rellenas con dulce de leche. Me gustarías que hablemos, que hablemos largo y tendido a calzón quitado. Que discutamos historia y política; que abramos nuestros corazones y compartamos nuestros amores y desamores; que charlemos de amistad, de guerra y de arte, que…
-Hola- no te esperaba en este momento. No estoy listo todavía. No hay facturas y no hay café. -¿Qué? ¿No querés hablar?- Era de esperarse, siempre hacés las cosas a tu manera. -¿No puede ser en otro momento? ¿No? Está bien, llevame contigo. Pero te pido un favor: que sea rápido…-

No hay comentarios:

Publicar un comentario