miércoles, 3 de marzo de 2010

Contradicción dolorosa

Siempre estuviste presente. En cada pálpito, en cada paso. Cuando pensé que te había dejado atrás me alcanzaste, como siempre.
A veces corrés de atrás, bien por detrás y no me dejás más remedio que disminuir la velocidad de la marcha, tomarme mi tiempo, dar un paso al costado; para tenerte conmigo.
¿Sabés? A veces me gustaría dejarte, aunque sea por un instante, en el cajón de la mesita de luz; entre los preservativos y los dientes postizos. Pero me cuesta hacerlo. Me cuesta hacerlo porque vos me recordás a diario que estoy vivo. Traes a mi lo bueno y lo malo; lo que vino y lo que vendrá. Son esos instantes en que más te tengo, los que menos te quiero conmigo; necesito tanto despegarme de vos que te aprieto fuerte para que te quedes conmigo.
Ay dolor, hoy hiciste correr otra lágrima por mis mejillas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario