miércoles, 17 de febrero de 2010

Los tres poderes

-¡Fiesta de gas mostaza y una ronda de infartos para todos, cantinero!- y las personas que estaban en el bar comenzaron a caer, una por una. Fue entonces cuando me dí cuenta del poder de la palabra.
Hay palabras que son abrazos al alma, y hay otras que son puñales al corazón.
-¡Subite al tren!- le grité apurado, y cuando lo volví a ver estaba en el techo del mismo. Hay gente que toma las palabras de manera literal, no importa la ocasión. Al presenciar estas situaciones, recuerdo el poder de la estupidez…
Decidí salir a surfear aquel día. Agarré mi tabla y salté por el balcón. Recorrí los cielos degustando las nubes de la mañana. Monté mi tabla en el mar de lava ardiente, huyendo de dioses y demonios. Ahí me acordé del poder de la religión. Poder de hacer dinero explotando la fe de las personas.
Los tres poderes, nos son ejecutivo, legislativo y judicial estimado lector; sino los que acabo de mencionar: palabra, estupidez y religión; y su relación es la siguiente:
Hay que caer en la estupidez para creer la palabra vacía de la codiciosa religión.

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