lunes, 28 de febrero de 2011

Acerca de dios

Muchos se han puesto a escribir acerca de dios. Algunos nos han mentido descaradamente invitándonos a creer en un ser supremo en el cual debemos basar la ética y la moral, y otros nos han demostrado cómo una minoría privilegiada ha utilizado este mito para sacar provecho y ventajas sobre la vasta mayoría de los hombres.
Los invito a pensar en un ser todopoderoso, omnipresente, invisible y lleno de todas las cualidades que se les otorga a este tal dios, pero en lugar de llamarlo Jehová, llámenlo Juan, o Pedro, o el nombre que se les ocurra. Les aseguro que cualquier persona que los escuche hablar de su propio dios los acusará de blasfemos, herejes o infieles. Yo los acuso a cualquiera de ustedes, los que creen en Jehová, Alá, Zeus, Afrodita, Juan o Pedro de locos. Sí, son esquizofrénicos.
La creencia en dios no es más que esquizofrenia socialmente aceptada. Una persona que vive en un mundo de fantasías, en donde existen seres que sólo existen porque uno cree en ellos no es una persona cuerda y debería de recibir tratamiento psiquiátrico para liberarse del mal que lo aqueja y aflige.
¿Por qué aceptamos que uno crea en un tal Jehová y no medimos de la misma manera a quién decide creer en un tal Pedro? ¿Acaso no están los dos igual de enfermos? ¿O es uno menos enfermo que el otro?
Jehová, a lo largo de los años, se ha hecho de millones de fanáticos que creen la mentira que escribió un hombre que pensaba que la tierra era plana… ¿Acaso hemos avanzado tan poco colectivamente que debemos como individuos darnos cuenta de que se nos miente? ¿Por qué no lo conseguimos en colectividad? ¿Por qué hemos decidido, colectivamente, perpetuar este mito?
Para muchos es reconfortante el creer en recompensas de otro plano para aceptar su suerte de pobres en el mundo, pero ¿deberían de aceptarla? Sí Jehová es capaz de recompensarlos en la post-vida, ¿Por qué no lo hace en la vida? ¿Acaso no es omnipotente? Lo que sucede es, claramente, que para que haya ricos, necesariamente tiene que haber pobres. Si a uno le sobra, indefectiblemente a otro le falta. Son los ricos los que inventan las mentiras que les dan de comer a los pobres, manteniéndolos locos, alejados de la realidad para poder aprovecharse de ellos; y los mismos ricos no tienen otra opción más que creer su propia mentira para evitar el desgarro narcisista que les provocaría el darse cuenta de que están engañando y sacando provecho de alguien; es decir, darse cuenta de que no son tan moralmente correctos y libres de pecados como dicen ser.
Ahora bien, sí pudimos despojarnos del Olimpo ¿Por qué no podemos liberarnos de Jehová? ¿Será que nuestro amo de los cielos nos ha impuesto amos en la tierra y los ha llamado sacerdotes?
Son éstos últimos los portadores del dogma, los que pueden decirnos qué está bien y qué está mal. Son ellos quienes tienen autoridad absoluta sobre nosotros, sobre nuestras vidas y las decisiones que tomamos cotidianamente sin pensar, prácticamente, porque tenemos instaurado desde la cuna el hecho de que sí hacemos lo que ellos nos dicen tendremos nuestra recompensa en la post-vida, y sí no lo hacemos seremos castigados en la misma. Vigilados constantemente por las instituciones creadas para rendir culto a un dios. Vigilados constantemente porque llevamos su impronta en nuestro inconsciente y actuamos acorde a sus valores porque son los que se nos han pasado fin de semana tras fin de semana en las reuniones que organizan. Tanto así, que nos vigilan a distancia y nosotros actuamos a su conveniencia pensando en que será lo mejor para nosotros y seremos recompensados.
No estoy hablando desde el “Ello ” y la necesidad de la satisfacción inmediata. Pero tampoco me dejo engañar con satisfacciones cuando no sea más que cenizas. Puedo posponer o dejar de lado mis necesidades, mis ganas de, y lo que me produzca satisfacción; pero siempre, cada una de las veces, será por decisión mía y no de dios ni de nadie más. Ya que yo reino sobre mí, no lo hace una institución que me vigila constantemente, ni tampoco un ser imaginario que vive en los cielos.
Es bien sabido que el nacimiento de los dioses que reinan sobre los seres humanos vino conjuntamente con el nacimiento de los sacerdotes, pero ¿cuándo nacieron estos últimos? Nacieron en el preciso momento en que el hombre evolucionó lo suficiente sus medios de producción para que haya un excedente de la misma y a alguien se le ocurrió que dicho excedente se debía a una bendición divina y las malas cosechas a una maldición proveniente también de los cielos o de la madre tierra. Entonces debería de haber alguien que se dedique a decirle a los demás pobladores de la tribu que agrada y que enfurece a los dioses, imponiéndole normas de conducta y ofreciéndole sacrificios y demás regalos a estos dioses; y por supuesto no trabajar para ganarse su parte de la producción de la tribu ya que estaba ocupado conectándose con los seres supremos para garantizar una buena cosecha y, por ende, la supervivencia de la tribu.
¿Qué es lo que llevó a los demás pobladores de la tribu a creer en las mentiras proporcionadas por los sacerdotes? No se necesita más que el cocktail de una mala cosecha, poca educación y labia sumada a imaginación y una gran habilidad para sacar provecho. Así es cómo se pobló a la tierra de dioses.
Llegamos a cuenta, entonces, que los dioses nacen conjuntamente con la propiedad; puesto que antes de que haya excedente de producción, no había propiedad. El sacerdote necesitaba convertir ese excedente de producción en su propiedad para poder subsistir sin trabajar y convencer al resto de la tribu que su trabajo era hacer felices a los dioses y que por eso los demás debían de mantenerlo.
¿Por qué otros dioses han perdido terreno frente a Jehová? Por la fuerza, por supuesto, los creyentes en Jehová han aniquilado pueblos no creyentes durante siglos en guerras santas relatadas en el antiguo testamento, pero mayormente con la oficialización del cristianismo por parte del impero romano y de las interminables cruzadas y evangelización de aquellos que no habían “visto la luz” aún.
Jehová es ese dios en cual teóricamente debemos basar, como mencioné antes, nuestra ética y la moral de nuestra colectividad. Veamos un poco quién es ese tal Jehová que se presentó ante Abraham y pactó que él y su descendencia serían dueños de la tierra desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates; la tierra de los ceneos, los cenezeos, los admoneos, los heteos, los ferezeos, los refaítas, los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos. (Génesis 15:18-15:21)
Jehová dice en Génesis 3:16 a la mujer “Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.” Y yo me pregunto por qué querría un dios benevolente y misericordioso que todas las mujeres sufran por que Eva se comió una manzana que pertenecía a su cosecha particular que él cuidaba celosamente.
Jehová también es responsable directo de mucho genocidios, entre los más conocidos está el diluvio universal. (Génesis 7:17-7:24).
“Y fue el diluvio cuarenta días sobre la Tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la Tierra. Y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas. Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos. Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes. Y murió toda carne que se mueve sobre la Tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre. Todo lo que tenia aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la Tierra, murió. Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca. Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días.”
No quiero detenerme aquí en qué comían los animales carnívoros del arca, ni en cómo habrá hecho el pobre de Noé para juntar una pareja de cada especie que habitaba la tierra en toda su extensión (cosa que nadie que crea en este cuento va a poder responder jamás) sino en el odio que cabe en el “todopoderoso” para aniquilar a toda la humanidad excepto a la familia de Noé. Ahhh… el niño malcriado insatisfecho con su creación imperfecta decide hacer borrón y cuenta nueva…
La destrucción de Sodoma y Gomorra es otro famoso genocidio a causa de capricho de este dios. (Génesis 19:23-25) “El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó a Zoar. Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra”. Ni hablar de que el bueno de Lot ofreció a sus hijas para que sean violadas en el mismo capítulo (versículo 8) “He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado.”
Básicamente lo que nos enseña el capítulo 19 del libro de Génesis es que los homosexuales son perversos y merecen ser exterminados, pero quién ofrece sus dos hijas para que una muchedumbre haga lo que se le plazca con ellas debe de ser salvado de la suerte que correrían sus conciudadanos.
Al dios de los genocidios, tampoco le tembló la mano al matar a una persona sin razón aparente, más que sus celos, como vemos en Génesis 38:7 “Y Er, el primogénito de Judá, fue malo ante los ojos de Jehová, y le quitó Jehová la vida.”
No dejemos de lado las diez plagas que azotaron a Egipto: 1. Sangre (Éxodo 7:14-7:25) 2. Ranas (Éxodo 7:25-8:11) 3. Mosquitos (Éxodo 8:16-8:19) 4. Animales silvestres (Éxodo. 8:20 8:32) 5. Pestilencia (Éxodo. 9:1 9:7) 6. Úlceras y sarpullido incurable (Éxodo. 9:8 9:12) 7. Granizo de fuego y hielo (Éxodo. 9:13 9:35) 8. Langostas (Éxodo. 10:1 10:20) 9. Oscuridad (Éxodo 10:21-10:29) 10. Muerte de los primogénitos (Éxodo 11:1-12:36)
Podemos ver claramente que todo se debe al sadismo de Jehová ya que el mismo metió la cola para que el faraón haga oídos sordos del pedido de Moisés de liberar a su pueblo y poder divertirse entonces sacudiendo a los egipcios con terribles males como vemos en el libro de Éxodo 4:21: “Y dijo Jehová a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo.” Me recuerda a un niño perverso friendo un hormiguero con una lupa o una caja de fósforos para sentir su superioridad. El señor, en lugar de liberar a los israelitas con su omnipotencia dio rienda suelta a su imaginación e hizo sufrir a los egipcios, pero sobre todo, mató miles de niños por mera diversión.
Asombrosamente también, un dios benevolente, que nos creó a todos iguales, a su imagen y semejanza, fomenta la esclavitud y hasta ha dictado leyes para la misma como vemos en Éxodo 21:1-21:11 “Estas son las leyes que les propondrás.
Si comprares siervo hebreo, seis años servirá; mas al séptimo saldrá libre, de balde.
Si entró solo, solo saldrá; si tenía mujer, saldrá él y su mujer con él.
Si su amo le hubiere dado mujer, y ella le diere hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán de su amo, y él saldrá solo.
Y si el siervo dijere: Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, no saldré libre; entonces su amo lo llevará ante los jueces, y le hará estar junto a la puerta o al poste; y su amo le horadará la oreja con lesna, y será su siervo para siempre.
Y cuando alguno vendiere su hija por sierva, no saldrá ella como suelen salir los siervos.
Si no agradare a su señor, por lo cual no la tomó por esposa, se le permitirá que se rescate, y no la podrá vender a pueblo extraño cuando la desechare. Mas si la hubiere desposado con su hijo, hará con ella según la costumbre de las hijas.
Si tomare para él otra mujer, no disminuirá su alimento, ni su vestido, ni el deber conyugal.
Y si ninguna de estas tres cosas hiciere, ella saldrá de gracia, sin dinero.”
No dejemos de lado los celos del señor que por adorar a otro dios, un becerro de oro, ordenó la matanza de tres mil personas a manos de sus hermanos, amigos y parientes como está escrito en Éxodo 32:27 y 32:28 “Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente.
Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres.”
A lo largo de los siglos, los hombres hemos estado en contra de las dictaduras por su crueldad frente a la simple premisa de la desobediencia, entre muchas otras cosas; pero Jehová es muy cruel con quién se atreva a desobedecerlo como vemos en Levítico 26:29 “Y comeréis la carne de vuestros hijos, y comeréis la carne de vuestras hijas.” Dónde la simple y, cabe aclarar, natural desobediencia frente a un régimen totalitarista y verticalista es castigado entre otras cosas con ser forzado a canibalismo; no sólo eso, tendrás que comerte a tu descendencia, como sí no los amases y como sí ellos fuesen culpables de algo más allá de tu desobediencia justa y natural.
Un apartado especial para algunos de los “crímenes” que según Jehová, que es amor y misericordia según dicen, merecen la pena capital:
“Y aconteció que a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales. Y se levantó aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto.” (Éxodo 12:29-12:30)
“A la hechicera no dejarás que viva.” (Éxodo 22:18)
“El que hiriere a su padre o a su madre, morirá.” (Éxodo 21:15)
“El que ofreciere sacrificio a dioses excepto solamente a Jehová, será muerto.” (Éxodo 22:20)
“Habló además Jehová a Moisés, diciendo: Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico.
Así que guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada de en medio de su pueblo.” (Éxodo 31:12-31:14)
“Y el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová tu Dios, o al juez, el tal morirá; y quitarás el mal de en medio de Israel.” (Deuteronomio 17:12)
“Cuando se hallare en medio de ti, en alguna de tus ciudades que Jehová tu Dios te da, hombre o mujer que haya hecho mal ante los ojos de Jehová tu Dios traspasando su pacto, que hubiere ido y servido a dioses ajenos, y se hubiere inclinado a ellos, ya sea al sol, o a la luna, o a todo el ejército del cielo, lo cual yo he prohibido; y te fuere dado aviso, y después que oyeres y hubieres indagado bien, la cosa pareciere de verdad cierta, que tal abominación ha sido hecha en Israel; entonces sacarás a tus puertas al hombre o a la mujer que hubiere hecho esta mala cosa, sea hombre o mujer, y los apedrearás, y así morirán.” (Deuteronomio 17:2-17:5)
“Si oyeres que se dice de alguna de tus ciudades que Jehová tu Dios te da para vivir en ellas, que han salido de en medio de ti hombres impíos que han instigado a los moradores de su ciudad, diciendo: Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que vosotros no conocisteis; tú inquirirás, y buscarás y preguntarás con diligencia; y si pareciere verdad, cosa cierta, que tal abominación se hizo en medio de ti, irremisiblemente herirás a filo de espada a los moradores de aquella ciudad, destruyéndola con todo lo que en ella hubiere, y también matarás sus ganados a filo de espada. Y juntarás todo su botín en medio de la plaza, y consumirás con fuego la ciudad y todo su botín, todo ello, como holocausto a Jehová tu Dios, y llegará a ser un montón de ruinas para siempre; nunca más será edificada. Y no se pegará a tu mano nada del anatema, para que Jehová se aparte del ardor de su ira, y tenga de ti misericordia, y tenga compasión de ti, y te multiplique, como lo juró a tus padres, cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, guardando todos sus mandamientos que yo te mando hoy, para hacer lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios.” (Deuteronomio 13:12-13:18)
“Mas si resultare ser verdad que no se halló virginidad en la joven, entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y la apedrearán los hombres de su ciudad, y morirá, por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre; así quitarás el mal de en medio de ti.” (Deuteronomio 22:20-22:21)
“Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma. En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis. Tal profeta o soñador de sueños ha de ser muerto, por cuanto aconsejó rebelión contra Jehová vuestro Dios que te sacó de tierra de Egipto y te rescató de casa de servidumbre, y trató de apartarte del camino por el cual Jehová tu Dios te mandó que anduvieses; y así quitarás el mal de en medio de ti.” (Deuteronomio13:1-13:5)
“El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá.” (Deuteronomio18:20)
“Si un hombre tiene un hijo indócil y rebelde, que desobedece a su padre y a su madre, y no les hace caso cuando ellos lo reprenden, su padre y su madre lo presentarán ante los ancianos del lugar, en la puerta de la ciudad, y dirán a los ancianos: ‘Este hijo nuestro es indócil y rebelde; no quiere obedecernos, y es un libertino y un borracho’.
Entonces todos los habitantes de su ciudad lo matarán a pedradas. Así harás desaparecer el mal de entre ustedes, y todo Israel, cuando se entere, sentirá temor.” (Deuteronomio 21:18-21:21)
“Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre.” (Levítico 20:13)
Y” el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir; serán apedreados; su sangre será sobre ellos.” (Levítico 20:27)
“Todo hombre que maldijere a su padre o a su madre, de cierto morirá a su padre o a su madre maldijo; su sangre será sobre él.” (Levítico 20:9)
“Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos.” (Levítico 20:10)
“Y la hija del sacerdote, si comenzare a fornicar, a su padre deshonra; quemada será al fuego.” (Levítico 21:9)
“Y el que blasfemare el nombre de Jehová, ha de ser muerto; toda la congregación lo apedreará; así el extranjero como el natural, si blasfemare el Nombre, que muera. Asimismo el hombre que hiere de muerte a cualquiera persona, que sufra la muerte.” (Levítico 24:16-24:17)
“Porque habló Jehová a Moisés, diciendo: Solamente no contarás la tribu de Leví, ni tomarás la cuenta de ellos entre los hijos de Israel, sino que pondrás a los levitas en el tabernáculo del testimonio, y sobre todos sus utensilios, y sobre todas las cosas que le pertenecen; ellos llevarán el tabernáculo y todos sus enseres, y ellos servirán en él, y acamparán alrededor del tabernáculo. Y cuando el tabernáculo haya de trasladarse, los levitas lo desarmarán, y cuando el tabernáculo haya de detenerse, los levitas lo armarán; y el extraño que se acercare morirá.” (Números 1:48-1:51)
“Entonces prometieron solemnemente que buscarían a Jehová el Dios de sus padres, de todo su corazón y de toda su alma; Y que cualquiera que no buscase a Jehová el Dios de Israel, muriese, grande o pequeño, hombre o mujer.” (2da de Crónicas 15:12-15:13)
“Y acontecerá que cuando alguno profetizare aún, le dirán su padre y su madre que lo engendraron: No vivirás, porque has hablado mentira en el nombre de Jehová; y su padre y su madre que lo engendraron le traspasarán cuando profetizare.” (Zacarías 13:3)
“Entonces un varón de los hijos de los profetas dijo a su compañero por palabra de Dios: Hiéreme ahora. Mas el otro no quiso herirle. El le dijo: Por cuanto no has obedecido a la palabra de Jehová, he aquí que cuando te apartes de mí, te herirá un león. Y cuando se apartó de él, le encontró un león, y le mató.” (1ra de Reyes 20:35-20:36)
“Después subió de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo: ¡Calvo, sube! ¡calvo, sube! Y mirando él atrás, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos.” (2da de Reyes 2:23-2:24)
“Entonces Dios hizo morir a los hombres de Bet-semes, porque habían mirado dentro del arca de Jehová; hizo morir del pueblo a cincuenta mil setenta hombres. Y lloró el pueblo, porque Jehová lo había herido con tan gran mortandad.” (1ra de Samuel 6:19)
“Pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en el collado; y Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo. Y cuando lo llevaban de la casa de Abinadab, que estaba en el collado, con el arca de Dios, Ahío iba delante del arca. Y David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehová con toda clase de instrumentos de madera de haya; con arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos. Cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo; porque los bueyes tropezaban. Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios.” (2da de Samuel 6:3-6:7)

Luego de haber leído un poco acerca de este dios, acerca de Jehová, realmente no quiero basar mi comportamiento en él, y realmente le temo a quienes lo hacen creyendo que eso es amor. ¿El derramar sangre en nombre de… de Nada!, es amor? No creo que así sea, quién está de acuerdo con esto, con este ser invisible que nos enseña cómo debemos vivir nuestras vidas no es más que un loco, y uno muy peligroso, cabe aclarar.
De todos modos, no necesito arrodillarme ante ningún dios, ni ante ningún representante suyo en la tierra; no me arrodillaré frente a ningún hombre, ni frente a ninguna idea. No quieran quitarme mi libertad, porque no lo lograrán. Soy libre, al igual que mi pensamiento. Nada está por encima de mí, ni Jehová, ni cualquier otro dios o ninguna idea ni comportamiento.
Soy libre de imposiciones materiales e inmateriales, así es como consigo la libertad, dejando de lado ideas de inferioridad y de sumisión frente a aquello que no me representa. Yo sólo me debo a mi mismo, yo gobierno sobre mí.

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