Palabras que mueren en las bocas, que mueren neutrales.
Se caen inertes al instante en que son pronunciadas.
Sus cuerpos desnudos sin voluntad se van a pasear con el viento en una suerte de cortejo fúnebre.
Pasan por los oídos de las personas más cercanas y se entierran en sus corazones. Ahora se llaman promesas.
martes, 13 de julio de 2010
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